Aprovecha que los tenemos por todas partes.

Son personas con mucho tiempo, ganas de hablar y de ser escuchadas.

Ya sabes, el miedo siempre nos gobierna. Nuestro cerebro quiere nuestra supervivencia, no que prosperemos.

Hay un grupo de personas que, ya sea por edad o por experiencia (normalmente por las dos), ya están de vuelta en la vida. Es como si tuvieran unas gafas nuevas por las que ven la realidad.

Son personas con la luz pagada. Con los objetivos vitales cumplidos (o no). Que siempre hablan del pasado.

Y siempre tienen un tono nostálgico, una mirada más bien triste cuando te cuentan sus batallitas.

Sí, vas bien encaminado: me refiero a la gente mayor.

Esos pozos de sabiduría y experiencia. Esas personas que ya no necesitan chillar para ser escuchadas, con el ego muy adormecido y con una conexión con su ser que da gusto.

El otro día, tomándome un café con una señora de 86 años, le volví a hacer la pregunta que escuché hace un tiempo en un podcast.

Le dije: oye, con todo lo vivido y lo que sabes, ¿qué consejo me darías?

¿Sabes qué me dijo?

No hagas caso a nadie. La gente te va a criticar hagas lo que hagas. Los cercanos y los lejanos (especialmente los cercanos). Así que es mejor que sigas tu camino, te escuches y hagas lo que consideres que es mejor para ti.

UAU.

Sinceramente, no era una respuesta que me esperara, y eso es lo bueno de hacer esta pregunta a cada persona mayor que te encuentras.

(A ver, es ideal si generas un poquito de contexto antes. Ya sabes, el calentamiento de toda la vida.)

Así que con este consejo te dejo.

Y por cierto… además del podcast que grabo en septiembre, tengo otro entre manos que te contaré dentro de poquito.

Mientras tanto, por si quieres jugar: ¿te imaginas de qué puede ir?

Te leo.

Abrazo, Ignacio

Estás a un hábito de cambiar tu vida.