Mueren en una conversación con la persona equivocada.

Como seres sociales que somos, tendemos a contarle nuestras cosas a todo el mundo. Y está bien: te quedas mejor, conectas, compartes.

No dejes de hacerlo.

Pero hay un riesgo que conviene que tengas presente.

Cada persona a la que le expones tus ideas te va a proyectar su mundo encima del tuyo.

Eso también está bien. Todos funcionamos así, y no estamos aquí para cambiar a nadie. Bastante tenemos con lo nuestro, que es donde de verdad tenemos control.

El hábito que quiero que empieces hoy es este:

Escoge muy bien a quién le cuentas tus proyectos, tus ideas y tus miedos.

Y hay un criterio que lo es todo:

Habla solo con personas a las que admires por sus resultados en esa área concreta de tu vida.

Si quieres hablar de emprender, no se lo cuentes a quien nunca ha emprendido.

Si buscas consejo sobre relaciones, ve a esa amiga que lleva quince años en una relación que funciona.

¿Pillas la idea?

A partir de hoy, antes de hablar —o antes de rellenar un silencio— piénsatelo dos veces. ¿Es esta persona un referente en esto?

Si no lo es, guárdatelo. No pasa nada.

¿Qué te parece? Contéstame y me lo cuentas.

Abrazo,
Ignacio

Estás a un hábito de cambiar tu vida

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